Vigilando mis sueños
“Vigilando mis sueños”
Performance
BLV ART 2019.
Lugar: Arkitektura San Francisco 38
Jessica vive en San Francisco. En la calle las cámaras vigilan sus pasos. En su portal otra cámara de vigilancia ve todo lo que ocurre.
¿Por qué no otra en su habitación mientras duerme?
Big Brother vigila nuestro sueño, como lo hacían los angelitos cuando yo era pequeño. Que nada malo nos ocurra.
Y si ocurre algo, lo tendremos grabado.
Descripción:
Jessica se va a la cama y duerme. Una cámara de vigilancia graba lo que ocurre en la habitación y lo retransmite mostrándolo en un monitor en el escaparate de Arkitektura San Francisco 38. Durante todo el tiempo que esté abierto el escaparate durante BLV Art veremos a Jessica durmiendo.
Excepto una noche.
Esa noche, de forma misteriosa, Jessica dormirá en el escaparate. ¿Se habrá producido un efecto de teletransportación durante el sueño? No lo sé. Pero Jessica estará vigilada.
Big Brother is watching SF. El imperio GAFA.
A través de este proyecto ubicuo, pero con el barrio de San Francisco en Bilbao como centro, el público encontrará sin buscarlo una serie de acciones reflexivas experimentales en torno a la comunicación, el arte y la sociedad.
Difusión internacional. Las redes sociales personales, hablando de muy cerca, y también las redes superamplificadas.
Las cámaras de vigilancia rastrean la calle San Francisco entre el puente de Cantalojas y la plaza de los Tres Pilares, incluida la plaza Corazón de María y los cruces con las calles Bailén, Dos de Mayo, Hernani, Arnotegi, La Cantera, La Laguna, Cantalojas, Conde Mirasol y Aréchaga. Actualmente cada vez hay más cámaras también en los portales.
Vivimos en un mundo interconectado. Las redes sociales detectan nuestra ubicación en todo momento. Hacemos grabaciones con nuestros dispositivos móviles que inmediatamente colgamos en internet. No existe la privacidad. Mientras tanto, las cada vez más sofisticadas herramientas informáticas nos permiten crear mundos paralelos basados en la realidad, en los cuales podemos navegar. Las realidad aumentada nos ofrece nuevas experiencias e informaciones que años atrás, para obtenerlas nos obligaban a una búsqueda sofisticada.
Todas estas informaciones son parte del big data.
Según las estimaciones de la Comisión para la Banda Ancha (Broadband Commission, 2012), para el año 2020 en el mundo habrán cerca de 50 mil millones de dispositivos conectados. Esto quiere decir que cada persona tendrá seis dispositivos, todos conectados. ¿De quién son esos datos que se comparten a través de estos dispositivos? ¿Qué consecuencias tiene esta interconexión global para los ciudadanos y su intimidad? Gracias a la tecnología nos acercamos a las personas queridas y a los afines profesionales. Esto se evidencia con las mediciones de tráfico que generan los dispositivos. Un 25% del tráfico de los móviles inteligentes y un 40% de las tabletas corresponde a vídeo, que va desde reproducción de archivos en Youtube hasta videoconferencias. La clave de la consolidación del llamado imperio GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) como superpotencia reside en que tienen mucho del nuevo petróleo del siglo XXI y, además, la tecnología para hacerlo rentable. Se trata de los datos. Estas compañías tienen en su poder los perfiles virtuales de sus millones de clientes, una vía de comunicarse con ellos (el servicio principal que prestan) y una enorme cantidad de datos adicionales (como su localización, hábitos de consumo, intereses, etc...). Además, cuentan con ventajas tecnológicas muy potentes (como las infraestructuras en la nube, los algoritmos de aprendizaje automático, análisis masivo de datos, sistemas de ciberseguridad...).
Texto: Txema Agiriano